Ingredientes:
1 gorrín (cochinillo)
100 g. de manteca de cerdo
Sal
2 cucharadas de vinagre

Modo de hacerlo: El gorrín, que para que sea fino, debe ser del tamaño que corresponde a la edad de 21 días, se repasa pelándolo bien, escaldando las partes que lo necesiten más, o quemándolo con llama de alcohol.

Se raspa bien con un cuchillo, se lava y se seca con un paño.

Se le pone sal fina por todas partes, frotando con las manos, se embadurna de la misma forma con dos cucharadas de vinagre y se mete a horno fuerte en la parte de abajo, sobre rejilla y con bandeja cóncava debajo.
El gorrín se coloca con la parte de dentro hacia arriba.
En cuanto esté caliente, se va frotando con bastante frecuencia, con la manteca de cerdo.

Para ello se tiene preparada la manteca, pegada a una cuchara de palo en la nevera e incluso en el congelador, para que esté bien firme y no se deshaga con el calor.

Cuando esté bastante dorado, se le da la vuelta, poniendo con la piel hacia arriba y teniendo ahora más cuidado de seguir embadurnándolo con la manteca, con el fin de que la piel no se queme y sí quede crujiente.

La temperatura del horno, que al principio debía ser fuerte, se debe ir bajando y que se termine de hacer a unos 200°
Otra cosa que hay que cuidar, es que el jugo que desprende el gorrín al asar, no se queme. Para ello, se debe echar porciones pequeñas de agua en la bandeja de abajo con el fin de conservar el jugo jugoso y al mismo tiempo, esto contribuye a producir vapor,
que favorece al asado. Quedará más jugoso. Esta agua que se añade, nunca se debe echar sobre el gorrín, sino a la placa.

Se sirve muy caliente, recién sacado del horno, en una fuente caliente. El jugo del gorrín colado, en salsera.